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EL ECO DE LA VIDA
….. La vida es como el eco; no exijas a la vida lo que tú no estés dispuesto a dar…
En realidad la vida “te devuelve todo lo que dices o haces”
Por eso dic en que nuestra vida es reflejo de nuestro actuar. “Pon amor donde no hay amor y sacarás amor”, decía san Juan de la Cruz. Si quiero amor en el mundo, he de sembrarlo a mi alrededor. Si deseo la felicidad, ha de dar pues la felicidad no la adquiero con los goces sino sacrificándome por los demás, dándome por amor por eso es algo que viene “de rebote”:
Cuando la busco en si misma no la encuentro, pero cuando busco la de los demás (haciendo el bien) la encuentro como el eco, “de rebote”, recojo lo que siembro, viviendo aquello de que “hay más alegría en dar que en recibir”. Estaré alegre cuando busco la alegría de los que me rodean.
Si quiero una sonrisa en mi alma, he de sonreír a quienes tengo a mi lado, cada día. La vida me devolverá lo que he dado, como el eco.
Esto se aplica a todo en la vida: a la belleza, la verdad y la bondad. Por mucho que vayamos por el mundo buscando la belleza no la encontraremos nunca si no la llevamos con nosotros. Sólo cuando llevamos la belleza, la vemos también en todo y en todos. Y entonces descubrimos el esplendor de la verdad. Ser auténticos, coherentes, porque sabemos lo que vale la pena. Sólo cuando llevamos la verdad, la vemos en los demás.
Entonces vemos que la verdad se construye haciendo el bien. A través del amor sembramos de bien el mundo; entonces vemos el bien en los demás, y sólo entonces hacemos buenos; si, al hacer el bien, es como si el paladar hacia las cosas buenas mejorará con la virtud, tuviéramos más discernimiento. Sólo entonces estamos contentos de vivir.
La vida es como el eco; no exijas a la vida lo que tú no estés dispuesto a dar, es el jugo de la historia que hemos recogido al principio.
En ocasiones nos encontramos desencantados, pues no han tenido con nosotros las atenciones que esperábamos, y esa falta de cariño nos hace sentirnos solos, desconsolados, desconcertados y a veces con la sensación de quien sin saber nadar se encuentra con que no hace pie, y viene el desconcierto.
Es hora de encontrar el sentido de la cruz, y de hacer un acto de generosidad, de actuar de tal modo que procuremos que a nuestro alrededor nadie pruebe esto tan amargo que hemos padecido en esa ocasión; con la experiencia de aquella experiencia vivida procuramos que dar a los demás eso que no hemos encontrado… Una técnica de éxito muy sencilla, pero muy poderosa, es sonreír aunque cueste. No hay cosa tan pequeña que de resultados tan grandes, para cambiar el mundo: mira a las personas con amabilidad, con una sonrisa sincera. Y sentirás y te dará cuenta que estamos comenzando hacer algo tan pequeño pero tan gratificante para la persona que lo recibe, una oportunidad solo se la tiene una vez, tal ves el tiempo no te de más de las 24 horas para decir Te Amo y Suerte en todo.